lunes, 27 de marzo de 2017

El mundial del 78, como distracción

Pasaron ya, treinta nueve años del último mundial de fútbol en nuestro país, campeonato el cual todos saben que Argentina salió campeón, pero muy pocos saben el teatro, violencia, desapariciones y muertes fuera de los estadios de fútbol.

Foto (Diario Los Andes) Jorge Videla felicitando y entregando el trofeo a la selección Argentina tras conseguir el mundial

Hace unos pocos días se conmemoró el día de la memoria en todo el país, el 24 de marzo de 1976 iniciaba un nuevo gobierno en la República Argenina, la Dictadura Militar. Dos años más tarde se celebraba un nuevo mundial, el de 1978 en Argentina. Cuyo campeonato sería distracción y una cortina para tapar muertes y desapariciones en el país anfitrión.

El presidente del Gobierno de facto planteó un plan de comunicación y distracción preciso para que los argentinos desconocieran la situación real que se vivía a la vuelta de la esquina. La dictadura comandada por Videla encontró en el Mundial de 1978, el mejor telón para cubrir la obra macabra de la desaparición y la muerte.

En el estadio Monumental de River Plate, Argentina gritaba campeón. A pocos metros de la cancha estaba uno de los centros clandestinos más grande del país la ESMA (Escuela de la Mecánica de la Armada) donde torturaban y mataban miles de personas. Los gritos desesperados de hombres y mujeres desaparecidos eran silenciados por los goles de Kempes. El sufrimiento y la algarabía estaban separados por pocos metros. No hay dudas que ese mundial solo se trato de fútbol sino también de muertes, corrupción y miedo.

El fútbol, como método de distracción le sirvió a Videla en el preciso momento en que pisó la Casa Rosada y ejecutó el genocidio. Había que eliminar a las personas que pensaban diferentes, a los subversivos que proclamaban las ideas anárquicas y a los militantes políticos que marcaban la contracara del poder reinante. La pelota girando en las canchas durante el año 1978, sería una pantalla apropiada para llevar adelante la idea original.

Lo primero que se creó es el Ente Autárquico Mundial 78 (EAM 78), que les facilitaba a los militares el control absoluto del torneo. El primer presidente fue el general Omar Actis, del Ejército y enfrentado con Carlos Lacoste –un íntimo de Emilio Massera, de la Armada e integrante de la Junta-. Fue Lacoste quien finalmente terminó controlando el EAM 78 ante la sospechosa y nunca esclarecida muerte de Actis en 1976.
Pero la corrupción de la Junta Militar no terminó allí. Aunque nunca se pudo demostrar, la goleada 6-0 a Perú en semifinales manchó la historia de los mundiales de la FIFA. Lo curioso de este episodio, es que Jorge Videla visitó a los peruanos antes y después del partido.

Muy pocos saben que varios jugadores de países europeos se socializaron con "Madres de Plaza de Mayo" y acompañaban a ellas por el pedido de sus hijos desaparecidos. Uno de ellos fue el arquero sueco, Ronnie Hellstrom. Fue gracias a periodistas extranjeros que las "Madres" tuvieron apoyo, uno de los grupos fue la (SAM) de origen holandés, le dieron lugar y hogares a madres que se quedaron sin su familiares. 

Holanda junto con Francia, fueron los pioneros de la campaña para boicotear el Mundial del 78. Crearon el Comité Organizador de Boicót contra la Argentina (COBA). 

Videla fue el protagonista principal de la película del mundial, gritó los goles del seleccionado argentino como si no pasara nada y él fue el que le entregó la copa al capitán Daniel Passarella. Todos los que lo conocían ya sabía lo que estaba tratando de hacer. El militar buscó que su imagen quedara en lo más alto, consiguió que su persona se asociara con el fútbol, el orden y en la alegría.

JORGE RAFAEL VIDELA. Un nombre que los argentinos y el fútbol tendrán gravados en su memoria para siempre. El dictador que manchó la pelota con sangre mientras dominó, en Argentina, el deporte más lindo de todos.

Así es como el fútbol, el entretenimiento y la fiesta fueron los actores de un circo montado y manipulado por los militares.




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